ARTÍCULOS

Un modo de existir sobre el escenario

El trabajo actoral con el método del maestro japonés Tadashi Suzuki.


por Mónica Viñao


Desde hace ya algunos años mi trabajo se vincula estrechamente a la escuela y a las experiencias de intercambio cultural que he realizado con el maestro Suzuki y con su grupo SCOT en Toga, SPAC en Shizuoka, Japón y en USA.

Mi actividad en este sentido se desarrolla en el campo de la investigación, implementación y enseñanza de un Método de Entrenamiento Actoral basado en el Método Suzuki, que para los actores de mi equipo de trabajo “El angel” es una práctica constante.

Sin embargo, el trabajo no apunta a desarrollar su habilidad física sino su sensibilidad ya que un cuerpo entrenado es un cuerpo sensible, es decir que está en todo momento en contacto con su totalidad y abierto a infinitas posibilidades.

En su libro “The Slyness of Boredom”, Peter Brook dice que el cuerpo de un actor fuera de entrenamiento es como un instrumento musical desafinado.

Personalmente creo que la creatividad verdadera sólo aflora cuando no buscamos seguridad. Una buena actuación no proviene de una construcción mental previa sino de haber logrado un espacio interior vacío y libre. En el proceso de hacer visible lo invisible es necesario enfrentarse a lo desconocido y el entrenamiento es un instrumento esencial para acceder a ese misterioso espacio de ficción.


Método de Entrenamiento Actoral


Se origina en antiguas tradiciones y su práctica permite la experiencia de integración con la humanidad a través de compartir el contacto con la madre tierra.

Para que pueda conocer y explorar las profundidades de su ser es necesario que el actor descubra su razón de existir en el escenario. A diferencia de otros artistas, éste no tiene distancia física con su creación ya que ocurre en su propio cuerpo, y debe saber que su propia mirada le permite una percepción de sí mismo que sin embargo es diferente a la del otro que lo está mirando.

Técnicamente el entrenamiento consiste en aprender a hablar con claridad y potencia y a hacer que todo el cuerpo se exprese aún cuando se está en silencio.

Mediante una rigurosa e intensa práctica física y vocal el actor toma contacto con el caudal de su energía, ejercita la concentración, controla su respiración, explora la potencia de su voz y desarrolla la posibilidad de expresar su interioridad.

Estos elementos son fundamentales para sostener simultáneamente la conciencia de sí y el contacto con el otro.

Así, el personaje es un punto de partida y no una meta previamente establecida, el teatro una liturgia de la cual el actor es el oficiante, y donde el público no asiste a una representación sino que participa de una transformación.


Un verdadero viaje


Creador genial y anfitrión exquisito, Tadashi Suzuki es también un maestro amado y respetado por sus discípulos y ha logrado rodearse de un círculo intercultural integrado por artistas de distintos países de occidente.

Durante el último Festival de Teatro Olímpico que se realizó en Shizuoka en 1999, fui invitada con el equipo “El Angel” a formar parte de la programación internacional que incluía conciertos, ópera, danza y obras teatrales. El evento se propuso promover las relaciones culturales entre oriente y occidente y contó con el apoyo del municipio local y la calurosa acogida del público.

Resultado de la refinada concepción espacial del arquitecto y del propio Tadashi Suzuki, el elegante edificio especialmente diseñado para funcionar como sede, posee tres estupendas salas teatrales equipadas con los últimos adelantos técnicos, espacio para oficinas, un salón de fiestas amplio y luminoso y un bar decorado en blanco y madera clarísima y pulida .

A veinte minutos de la ciudad los favoritos son el anfiteatro Udo rodeado de un bosque tropical y misterioso donde estrenamos Geometría y el Sambo, un exótico teatro a la oriental que revela el carácter esencial de la relación de este pueblo con la naturaleza. Construido íntegramente en madera, el diseño circular típicamente japonés y las enormes ventanas estratégicamente ubicadas alrededor del foyer ofrecen una visión panorámica del paisaje.

En 1989 fui invitada a Japón por primera vez para participar en el Festival Internacional de Toga con “La mujer del Abanico” de Y. Mishima, obra que adapté y dirigí. Desde el primer momento, T. S., que posee la generosidad de los grandes, abrió para mí las puertas de ese mundo suyo ajeno e inquietante y supe que nuestra amistad perduraría en el tiempo.

Aunque no hablo el idioma con fluidez, conozco las claves para una comunicación eficiente, he aprendido el valor de los silencios y puedo oír lo que se dice por detrás de las palabras.

Las reglas de cortesía ocupan un lugar fundamental en la cultura japonesa.


Geometría de Javier Daulte fue especialmente escrita y se estrenó en el anfiteatro UDO, en medio del bosque, en el marco del II Festival de Teatro Olímpico, en Shizuoka, Japón, en 1999.

En esa oportunidad Equipo El ángel estuvo integrado por Patricio Contreras, Andrea Bonelli, Carlos Santamaría y Vanesa Cardella.


II Festival de Teatro Olímpico, Shizuoka, Japón. 16 /4 al 13/6 de 1999


Se trata de un proyecto concebido por un destacado grupo de teatristas de diversas partes del mundo que con la mirada puesta en el cambio de milenio y en la fertilidad del enlace entre el pasado y el futuro crean las Olimpíadas Teatrales.

El comité internacional está formado por: T. Terzopoulus (Grecia), Nuria Espert (España), Antunes Filho (Brasil), Tony Harrison (Inglaterra), Juirj Lubimov (Rusia), Heiner Müller (Alemania), Tadashi Suzuki (Japón), Robert Wilson (USA), Georges Lavaudant (Francia), Jugen Flimm (Alemania).


El III Festival de Teatro Olímpico en junio del 2001 en Moscú, Rusia


Manifesto

Particularmente concientes de nuestra ubicación en el tiempo y del movimiento que el presente realiza desde el pasado hacia el futuro, percibimos su momentum, celebramos sus glorias; pero también sentimos la pesada carga de sus horrores y tememos por el futuro.

La luz y la oscuridad que nos fueron legadas moldean la forma de nuestro teatro.

Con la gracia y sobriedad de una antigua tragedia griega nos deslizamos hacia el futuro; las voces del coro todavía en contrapunto con las nuestras, la luz del pasado arroja nuestras sombras danzando hacia el próximo milenio.


Mónica Viñao es directora, autora y docente teatral.


Artículo publicado originalmente en Revista Ritornello. Devenires de la Pedagogía Actoral, Año I, Nro. 2, Buenos Aires, 2001, p. 20-22


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