ARTÍCULOS

El Teatro: Un desembarco feliz

por Laura Montes de Oca


La experiencia del teatro en el aula de la Educación General Básica y Polimodal.


El Teatro y la Expresión Corporal se sumaron a las ya existentes Música y Plástica, para formar parte del proyecto de educación Artística en la Educación General Básica (E.G.B) y el Polimodal. En este artículo trataré de esbozar apuntes personales sobre algunos aportes que, para mí, puede llevar la experiencia del teatro al aula.


La incorporación de teatro como materia curricular dentro de los contenidos básicos de la EGB (junto con expresión corporal, música y plástica, es un buen punto de partida para reconocer al arte como otro aspecto en el desarrollo y crecimiento del niño. El arte, no como un hecho contemplativo, sino como una experiencia compartida y construida por el grupo, en el momento de clase.

Si bien antes de la Ley Federal de Educación, hubo intentos de incluir teatro como materia optativa o en la modalidad de taller, fueron solo intentos. Ya en la Carrera de Pedagogía Teatral, actualmente dependiente del Instituto Universitario de Arte (I.U.N.A). donde aumenta la cantidad de inscriptos cada año, en distintas Jornadas de Capacitación Artística o en cursos de Capacitación Docente, se generan espacios de reflexión y formación docente especializada en el área teatral.

Resulta evidente que ser actor no nos habilitaría a responder todas las preguntas que nos surgen dentro de un aula, pero sí, parece imprescindible tener una practica actoral, para dar una clase de teatro.


En una clase de teatro en la escuela, ¿qué se enseña?


Los objetivos de la clase no están enfocados a la formación actoral, mas bien están dentro del encuadre de educación por el arte. Este encuadre parte de una concepción más integral del ser humano y busca la participación, la integración, la confianza en sí mismo y en los demás, la libertad de expresión y promueve la reflexión y una mirada crítica sobre la experiencia realizada.


En el caso particular del teatro, se trata de utilizar el lenguaje teatral y sus códigos para que, a través de ellos, los chicos descubran una nueva forma de comunicarse, expresarse y vincularse con su entorno sociocultural a partir de su propia realidad y también desarrollar sus aspectos creativos y artísticos


Los aportes del teatro en el aula


Posibilita compartir un espacio lúdico dentro del espacio áulico


El teatro brinda a los alumnos la posibilidad de compartir un espacio de juego simbólico con ciertas reglas, como parte de un hecho educativo.

Es indudable la importancia del juego durante la infancia, y el vinculo estrecho del teatro con el juego, sobre todo en esta etapa. El punto de unión es el "como sí". Los participantes concuerdan en aceptar ciertas reglas por un determinado tiempo. Para todos, las sillas, serán caballos, y las mesas carpas, allí, los exploradores acampan, estas son reglas comunes, el que no las cumple queda fuera del juego, desubicado. Pero en el momento en que la silla se convierte en caballo, ya entramos en el lugar de lo simbólico, lugar compartido por todos los participantes.


Estos juegos se diferencian en mucho a los juegos reglados propiamente dichos (la mancha, el quemado, el elástico, etc.), ya que, en general se transmiten de generación en generación y permiten variaciones mínimas y cambiar las reglas de juego puede ser un sacrilegio.

Lo interesante es que distintos grupos (aunque sean de edades iguales) pueden llegar a construir distintos "como si", partiendo de los mismos estímulos, porque cada integrante del grupo aporta sus experiencias, conocimientos, fantasías y temores.


Otro lugar, el cuerpo


Si reflexionamos sobre los momentos en los que el cuerpo participa activamente en el aprendizaje, parece que son pocos.

En Educación Física, los alumnos perfeccionan, sobre todo, aspectos psicomotrices, habilidades gimnásticas o deportivas, y el que no las tiene...

Así quedan al margen aspectos del mundo sensible del alumno.


Así como en otras actividades artísticas como plástica y música los chicos se expresan a través de los materiales con los que trabajan ( hojas, pinceles, arcilla, etc.) o por los instrumentos que aprenden a tocar; en teatro, el instrumento de expresión es su cuerpo y sus experiencias psicofísicas.


En la clase de teatro hay un "espacio vacío" de sillas y allí tienen el poder de construir un espacio más propio, donde su expresión, creatividad y emotividad, se pone en juego con su cuerpo, y el de sus compañeros, sin necesidad de intermediarios. Los participantes de este juego teatral, experimentan modos de relacionarse con el mundo de sus pares y el mundo de los adultos (en la clase, representado por el maestro). Allí, el alumno mide sus fuerzas, acuerda, traspasa los límites cotidianos de su cuerpo, busca respuestas por sí sólo, comparte sus vivencias en una experiencia grupal, se enfrenta a frustraciones y miedos, pero siempre dentro del encuadre del juego teatral, donde las características del "como sí" le permite explorar estas sensaciones sin consecuencias negativas para él.

La contención que ofrece la misma actividad mas la certeza de la presencia del docente, hace que el niño explore en su mundo interno sin miedos y encuentre un lugar de placer.


Aquí, aparece una diferencia cualitativa con el juego espontáneo de los chicos, donde también existe el "como sí" expresado en "dale que". La presencia del docente de teatro, no solo tranquiliza al alumno, sino que (si el docente esta capacitado para ello), a partir de una planificación surgida de un diagnóstico previo del grupo, garantiza una gradación y profundización de estos procesos.

Si en la clase hay un momento para la reflexión (adecuándola para cada edad) los chicos pueden sacar conclusiones sobre lo que han experimentado y explorado y en este punto el juego se convierte en una herramienta de aprendizaje.


Desarrolla el pensamiento creativo


Uno de los objetivos más precisos y preciosos que se intentan perseguir dentro del proceso de aprendizaje, es el desarrollo de estructuras cada vez más complejas del pensamiento.

En general, se trata de estimular y ejercitar la parte racional del individuo, para ello, son jerarquizadas aquellas actividades que promuevan el pensamiento lógico, en la búsqueda de optimizar resultados.

Hay cierta tendencia a " la repetición" como alternativa, mecanismo o receta para lograr determinada habilidad en la solución de distintos tipos de problemas. Esto induce a la masificación, en el sentido de que a todos se les enseña una forma de pensar que converge en un mismo resultado, sería el desarrollo de un pensamiento convergente, maestros y alumnos apuntan hacia lo mismo.


Ahora bien, veamos en qué medida, el arte, y en especial, el teatro, podría hacer alguna transformación al respecto. El arte está estrechamente asociado a la percepción y ésta al desarrollo de los sentidos. El arte también está vinculado con la creatividad. Ser creativo nos lleva a encontrar nuevas maneras de organizar la información recibida a través de los sentidos. Ser creativo, por lo tanto, significa buscar nuevas respuestas, estar más abiertos y flexibles a las distintas situaciones, cuestión que no se circunscribe tan solo al campo artístico. De esta forma estaríamos desarrollando un tipo de pensamiento divergente.


Entonces, la importancia de que el niño tenga contacto con alguna disciplina artística, desde un hacer muy concreto, ayuda, sin duda, al desarrollo de la percepción y así, su capacidad de observación. En este punto, fomentar en un alumno la observación (cosa que traen de manera innata) es darle la oportunidad de preguntar y preguntarse, de estar en un estado de inquietud, que los lleve a experimentar, analizar, reflexionar y cuestionar para después transformar. Considero que estos asuntos también son esenciales a la hora de tener un pensamiento lógico.

Es aquí, donde la razón y la creatividad confluyen, logramos el desarrollo del pensamiento creativo.


Ayuda a experimentar roles, explorando distintas conductas posibles


Cuando nacemos, lo hacemos en un determinado contexto socio-histórico-cultural y cuando llegamos a la escuela ya tenemos una cantidad de normas y valores internalizados con los cuales nos relacionamos con nuestro mundo más cercano.


Es muy posible, que también lleguemos "rotulados": fulanito es disperso, es caprichoso, no se interesa por nada, es vago, es inteligente, es único varón, es única mujer, es alérgico, es asmático, es un tronco para dibujar, sólo le interesa el fútbol, es tranquilito, es tímido, no le gusta pintar, es, es, es... Así los recibimos los maestros. Después, este niño "rotulado" sufre una certificación o cambio de rótulo, por nosotros.

Este niño en cuestión también construye su identidad por cómo lo ven los demás, como reflejo de esa mirada ajena. De tal forma, este niño "rotulado", asume ese rótulo y actúa en consecuencia en su vida cotidiana.

En última instancia estos rótulos no son más que "roles" que el niño va apropiándose para ser reconocido. ¿Qué pasaría si ese "chico tranquilito" un día estallara en un ataque de furia por algún motivo? Quizás ya no sería reconocido por los demás y por lo tanto, por él, lo cual podría llegar a provocar algún tipo de angustia.

¿Cuántos de estos rótulos nos llevamos a nuestra vida adulta y cómo se nos dificulta, liberarnos de ellos?


En las clases de teatro, el juego de roles, es una actividad muy utilizada (sobre todo en el primer y segundo ciclo) y es una herramienta que permite a los alumnos experimentar distintas conductas. El Rol, lo podríamos definir como cualquier unidad social de conducta y función que no requiere un cambio de ritmo orgánico en el sujeto que realiza la acción. El Personaje, a diferencia del rol, sí requiere una variación en el ritmo cotidiano de quién lo transita.


Por ahora nos quedaremos con el juego de roles. En el trabajo concreto, puede suceder que un alumno siempre elija el mismo rol (ladrón, policía, pirata) o que, le imprima a todos los roles que juega, esa misma conducta "rotulada" (tranquilito, nervioso o apático); o también que elija aquel rol que le permita manifestarse en esa conducta rotulada: por ejemplo, si "es hiperkinético" elige ser policía "que nunca duerme porque tiene que vigilar a la ciudad todo el tiempo".

El trabajo grupal en el juego de roles, es como una malla de contención, donde todos los integrantes del grupo se permiten jugar un rol, siempre el mismo hasta que un día, cambian por otro. ¿Por qué?. A veces, simplemente porque se aburrieron, otras, porque ven a otros que hacen cosas que dan ganas de probar, y otras, porque el docente propuso distintos estímulos para producir ese cambio. Sea por la causa que sea, estas situaciones forman parte del proceso de aprendizaje grupal, en el cual, la continuidad de un trabajo, permitirá jugar, transitar, explorar variantes de ese rol/conducta, que tanto fascina. Gracias al proceso se pasa a jugar, transitar y explorar variantes de otro rol/conducta.

Así, los alumnos pueden reconocerse a través de los compañeros y sus juegos, pueden conocerse un poco más, plantearse situaciones (dentro del juego), con diferentes modos de resolución y descubrir formas nuevas de expresarse y comunicarse con su entorno, como otro camino posible para el desarrollo de su personalidad.

De esta manera, los chicos van generando prácticas de relación que luego podrían llegar a trasladar al entorno escolar y familiar.


Permite la producción de eventos artísticos dentro de la comunidad educativa, con la posibilidad de darse a conocer de otro modo.


Las clases de teatro se podrían considerar como experiencias compartidas entre alumnos y docente, todos participando y formando parte de ese hecho que se produce en el tiempo que dura la clase.

Ahora bien, si hablamos de una obra de teatro, o creación colectiva que ha de mostrarse al resto de la comunidad educativa, ésta ya constituiría otra experiencia de la que participan más personas. La diferencia básica con la clase de teatro, radica en el "mostrar". El hecho de que haya espectadores, es decir, personas que no formaron parte del proceso y que están "espectantes" de lo que van a ver, provoca una dinámica grupal distinta a la cotidiana.


Tema aparte, resultan los actos de conmemoración de las Fiestas Patrias. En líneas generales y salvo algunas excepciones, la preparación de estos actos, apunta al resultado, con poco espacio para la prueba por parte de los chicos. Pensándolo bien, ¿cuántas maneras distintas y originales existen de conmemorar el día de la Independencia? Con mayor o menor éxito, los docentes y los alumnos salimos más o menos airosos de esta experiencia, sin olvidar el arduo trabajo que significa.


El punto en cuestión, entonces, es aquella búsqueda que inician, el docente de teatro y los alumnos, en el momento en que deciden mostrar su trabajo. Desde hacer una clase abierta, un Festival de Artes, obras de títeres, hasta una obra ya escrita, cualquier elección posible implica una tarea que aglutina a alumnos, docentes y directivos donde todos de alguna manera intervienen.

Las condiciones para generar el proyecto son más propicias cuando los alumnos se involucran y participan en la idea, entonces, se pone en acción el trabajo que se hizo en el grupo. Más allá de lo "actoral", se tejen redes de solidaridad y cooperación, se fomentan otros vínculos que, a veces, aparecen poco visibles en una clase.

Por lo general, los ensayos para un evento de estas características, llevan más horas de las estipuladas para las clases, esto deriva en otro tipo de convivencia entre alumnos y docentes, surgen discusiones, acuerdos, negociaciones, reconocimientos, trabajos mutuos, pedidos de ayuda, en fin, un espacio distinto donde suceden cosas nuevas. Toda una experiencia. Como en la vida, las hay más felices y menos felices, aún así, a mi modo de ver, es bueno transitarlas porque de ellas aprendemos.


Al fin, llega el gran día, siempre en medio de los últimos arreglos, el docente ha de tener la paz necesaria para contener a alumnos, otros docentes, directivos y padres. Una vez que eso se consiguió, se abre el telón y...

Algo mágico sucede... Agustín que siempre pasaba desapercibido, emociona con su presencia y su propia emoción de estar arriba del escenario, Mariana que es tan tímida, proyecta su voz invadiendo toda la sala, Nicolás que es un vago que siempre tiene la carpeta de lengua desordenada debajo del banco, esta vez le ha puesto ojalillos a las hojas de su libreto para que no se pierdan y fue el primero en recordar sus textos, Felipe que era un "patadura", gracias a practicar y practicar logró hacer una coreografía que ha sorprendido al mejor bailarín.


Y los chicos se dan a conocer a su familia, maestros y demás compañeros de la escuela, mostrando que pueden hacer otras cosas y son respetados y valorados no solo por sus aptitudes desconocidas sino también por sus actitudes desconocidas. A lo mejor, para los demás, todo es momentáneo, pero para los que compartieron esa vivencia seguramente, no.



Laura Montes de Oca es profesora de actuación y actriz.


Artículo publicado originalmente en Revista Ritornello. Devenires de la Pedagogía Actoral, Año I, Nro.1, Buenos Aires, 2000, p. 22-25


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