ARTÍCULOS

El trabajo del docente sobre sí mismo. Notas para una pedagogía teatral

por Fernando Orecchio


"El saber deriva primeramente del vivir.

En segundo lugar, de las investigaciones

sobre las conclusiones a las que llegaron

los que vivieron antes que nosotros..."

Nietzsche


1. Tanto para Stanislavski como para Grotowski, el arte del actor, cualquiera fuese la Forma que alcanzara, tenía que servir para des-cubrir la vida. Pedagogía negativa, para Grotowski. Pedagogía positiva, para Stanislavski. Desactivar automatismos, clisé, mentiras: "el trabajo del actor sobre sí mismo". Ese fue su lugar de encuentro, de creación.


2. Como con un estilete, Stanislavski produjo un corte en la representación. Grotowski en el personaje. Ambos apuntaban al mismo objetivo: limpiar el trabajo del actor, desafiarlo a hallar una mejor calidad en su trabajo, más eficacia. Desactivar la máquina de pensar con actos de presencia: "...todo depende de la artesanía con que se trabaje, de la calidad de los detalles, de la calidad de las acciones y de los ritmos...", nos dice Grotowski.


3. La mirada del trabajo actoral , como la mirada de lo corporal, la concepción (cómo se concibe) de lo corporal ha variado sustancialmente de Stanislavski a Grotowski. La pedagogía stanislavskiana suele ver personajes en ciernes, a alcanzar. Descubre, como devenir, un proceso de construcción (de ilusión) que va de un Yo a un otro (el personaje). Esta es quizás la gran ilusión de nuestro tiempo: ser otro. Grotowski, a mi entender, relocaliza la mirada: la centra en el Hombre de acción, el Performer. Nuevas pistas que incluyen variables muy distintas para el actor contemporáneo: velocidad, baja ilusión, liviandad, precisión, intensidad. Crea un movimiento similar a Stanislavski de reterritorialización del trabajo del actor , pero ya no es la "técnica" sino el acto creativo la variable central. Las técnicas, las maneras de transitarlo son parte del proceso creativo, también se crean : "Sólo la técnica de crear una técnica propia es importante". "Descubre a tu Hombre", más que "Yo en las circunstancias".


4. Creo inscribirme en un cambio de paradigma: de Stanislavsky a Grotowsky, de una pedagogía entendida como el hallazgo de leyes generales del comportamiento escénico, a una pedagogía de leyes pragmáticas: lo que hacemos, funciona o no funciona. De un paradigma científico a uno ético-estético.


5. Cosechar o sembrar. Se trabaja para el resultado o para el proceso. Se cierra o se abre. El territorio demarcado por el docente puede abrirse a la multiplicidad de intercambios o cerrarse sobre sí. Quedar capturado en un método o sistema. Caer en lo "general". Creo que lo que podemos tomar de los grandes creadores no son tanto sus procedimientos técnicos, lo que crearon para que sus actores devengan orgánicos, sus respuestas , sino su actitud creadora con respecto a las preguntas.


6. Creo que hay conocimiento cuando hay creación. No creo que la pedagogía teatral deba ser necesariamente conservadora, es decir, una disciplina en la que el docente deba limitarse a transmitir lo acumulado históricamente (técnicas y estéticas). En todo caso, esta es una de sus posibilidades: acercar al alumno al manantial de testimonios que dejaron artistas y pedagogos de otros tiempos, viajar con ellos. Pero, ¿por qué no pensarla, también, en términos de una pedagogía creativa, una "máquina sembradora" de semillas de creatividad?. Stanislavski, a mi entender, comprendía la pedagogía en este sentido. Sus textos están poblados de ejercicios creados para los mas diversos fines, y Grotowski hace del acto creativo la única instancia de conocimiento real del oficio de actor. El arte del actor es un hacerse permanente. ¿Cómo no habría de implicar, entonces, una también permanente actualización de los procedimientos técnico-expresivos en cada caso?


7. El docente demarca un territorio. En su interior, las fuerzas creativas del alumno inician un proceso de conocimiento. En su exterior, las fuerzas del caos intentan disolverlo. En el "entre" se constituye su función. Cada contenido pedagógico encierra esta relación. Se demarca un territorio en cuyo interior se transita el conocimiento (del contenido). Ese territorio se objetiva en maneras de habitarlo.


8. En este mismo ejercicio de intentar precisar por intermedio de palabras, conceptos, lo que conozco sólo en términos de experiencia, creo hallar un "contenido pedagógico" a territorializar como docente. Encontrar una singular manera de habitarlo es territorializarlo . Hallar las palabras más eficaces. Aprender a escribir la experiencia eludiendo la certeza discursiva es una actividad creativa.


9. Si no estar divididos (cuerpo-mente) es un tópico central del trabajo del actor, entiendo que también lo es en el caso del docente. No quiero decir con esto que el docente tenga que hacer lo mismo que el actor; quizás tenga que hacer otras cosas para no estar dividido. Visualizar qué hacer puede ser una de sus tareas sobre "sí mismo".


10. Si el docente no visualiza lo vivo reforzará lo obturado. Lo vivo podría entenderse como lo nuevo. Preconceptos de toda naturaleza (morales, estéticos, filosóficos, etc.) se interponen entre un hombre y otro hombre. Liberar el entre de esos preconceptos es una tarea creativa compartida entre el docente y el alumno. Invitar al alumno a la generación de ese entre supone un trabajo de desactivación de las propias estrategias de ocultamiento, de las propias mentiras. Territorio del trabajo del docente sobre sí mismo.


11. Uno de los tópicos pedagógicos que más me interesan es la concepción del tiempo y el espacio. "Esculpir en el tiempo", nos dice Tarkovsky. Somos creadores de espacio-tiempos. Quizás deberíamos reconsiderar la eficacia de conceptos tales como aquí y ahora, construcción, sujeto, personaje, organicidad, fluir.


12. Una pedagogía creativa, una pedagogía que se nutra en actos de creación, supone una actitud: no contentarse con lo sabido. Lo contrario de la creación es lo que uno sabe. El saber, entonces, como un lugar de paso y no como un fin. El saber como un aprender. El saber como un crear. El crear como el lugar de conocimiento.


13. Creamos con lo que disponemos para crear. Material y espiritualmente. Pienso en una pedagogía que parta de lo habido y no de lo por haber. Una pedagogía cuyo lugar de afirmación sea lo que hay y no lo que falta. Que no proyecte sobre el alumno modelos a alcanzar sino más bien que lo invite a aceptarse, reconocerse en su potencial expresivo para crear formas. Percibir lo que el alumno dispone para crear es una cuestión del hacer. En el hacer tomamos contacto con ello. En el hacer, ambos (docente y alumno) visualizan las posibilidades.


14. Pienso en un actor Performer: Hombre de acción. Creador de velocidades. Escultor de espacios-tiempo. Que fluya. Guía nuestra atención a la multiplicidad de la vida. No cierra sobre sí (un personaje), sino que abre una experiencia. Un actor que reduzca los niveles de ilusión para alcanzar eficacia en su tarea. Un actor que crea experiencias. Es por intermedio de experiencias creativas que alcanza el conocimiento de su arte, de su oficio, y no mera información técnica.



Fernando Orecchio es profesor de actuación y director de teatro.


Artículo publicado originalmente en Revista Ritornello. Devenires de la Pedagogía Actoral, Año I, Nro. 1, Buenos Aires, 2000, p. 6-7


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